viernes 12 de noviembre de 2010

Una Relación Algo Morbosa

Desde hace unas semanas vivo en las alturas de  mi ciudad, y no, no es una metáfora. Me encanta despertarme, subir la persiana y ver incontables luces en la distancia, coches diminutos, calles mengüantes y el cielo, sobre todo el cielo. Cielo en su plenitud, nubes camaleónicas que nos acompañan, más cerca que nunca, en el devenir de los días. Las alturas siempre me han gustado, y al mismo tiempo,siempre me han dado miedo. Sufro de ese extraño impulso de atracción que me hace tener, desde hace tiempo, una relación morbosa con ellas. Asi, tengo extraños recuerdos de una noria en mi pueblo, hace ya más de dos décadas, en la que sentí por primera ver la maravillosa atracción del suelo. Poco después, en Las Batuecas, al borde de un barranco, un amigo tuvo que agarrarme para que diera un paso hacia atrás ya que me estaba acercando demasiado.En la Torre Eiffel, mejor no hablar porque me temblaban la piernas, fue una atracción casi fatal. Es raro, pero pasa y no soy la única. Y ya digo que no hay ningún impulso suicida al respecto.Ya sé que comúnmente se conoce como vértigo, pero a mi me gusta hablar más de una relación morbosa con el vacío y las espirales que transmiten. Como las que veía/sentía James Stewart en Vértigo.Aún así en mi casa me siento segura. Y mis libros también. Creo.

4 comentarios:

  1. La ciudad vista desde el cielo, buena perspectiva.
    Nos vemos en nada...
    Besos

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  2. Siento como tú esa atracción morbosa desde niña. Me crié en un ático y mi madre nos prohibía asomarnos a la terraza si ella no estaba. Yo salía sola y me asomaba de puntillas...con un terror extraño mezclado con cierto placer, por la desobediencia y por el peligro. Después soñaba por las noches que me caía. Cuando te he leído me he acordado de ese extraño" placer" mío de la infancia...Me ha gustado mucho leerte.
    Un beso

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  3. A mí me encanta ver las cosas desde lo alto, me da paz, me calma, siempre que voy a una ciudad busco la torre, el mirador, y si voy al monte quiero conquistar el pico, el más alto. A veces he sentido un poco de miedo arriba, pero enseguida lo controlo, respiro y observo y me siento tan pequeño, que todos los problemas parecen absurdos ante la inmensidad.
    Cierto orbitante podría contarte algo parecido al respecto, jeje. UN beso SYL.

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  4. @techoco no han nada mejor que conservar ciertos placeres de la infancia,ja,ja...Es curioso esa atracción que sufrimos/disfrutamos.
    Besos
    @isra . Tú si que conoces bien las alturas, montañero.Me acuerdo, me acuerdo del miedo de ese orbitante.... La verdad es que las alturas también dan calma,y miedo,y placer.
    un besino

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